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06 PM | 23 Ene

GRUPO SALVAJE

Alberto Abuín

Había 3462 cortes en la película. Recordaba que Hitchcock había dicho una vez que, si quieres que una película sea realmente emocionante, tienes que meter muchos cortes. Una película normal no suele tener más de unos 600. Así que, según ese criterio, ‘Grupo salvaje’ es la película más emocionante de la historia

Son palabras de Lou Lombardo, el montador de ‘Grupo salvaje’ (‘The Wild Bunch, 1969) a la hora de hablar sobre su trabajo en el mítico film de Sam Peckinpah, después de haber reducido a dos horas y veinte un primer montaje que duraba casi cuatro horas. Peckinpah deslumbró a medio mundo con esta película, escandalizando al otro medio, que no aceptó la impresionante orgía de violencia descrita en el film. Lo cierto es que el director de ‘La balada de Cable Hogue’ innovó en muchos aspectos el lenguaje cinematográfico, trastocando las preconcebidas ideas que se tenían sobre el séptimo arte, algo que a día de hoy sigue sucediendo con una buena parte de la audiencia, que aún sigue utilizando argumentos tan vergonzosos como que sobre gustos no hay nada escrito, una de las más grandes falacias que ha oído servidor en su vida.

Antes de adentrarnos en una de las películas más representativas del género cinematográfico por excelencia, hay que decir que Peckinpah tuvo la oportunidad de dirigirla en un momento delicado de su vida. Tras conocer el éxito y la fama después de tres largometrajes, de repente se encontró sin trabajo. Todo sucedió muy rápido durante el rodaje de ‘El rey del juego’ (‘The Cincinnati Kid’, 1965), film que empezó Peckinpah, pero que cuando éste sugirió un desnudo femenino, le despidieron, siendo sustituido por Norman Jewison que curiosamente consiguió uno de sus mejores trabajos. De repente, Peckinpah no tenía trabajo y le costaba mucho encontrarlo, hasta que en el campo de la televisión obtuvo cierto reconocimiento con una película titulada ‘Noon Wine’. Tras eso todo cambió.

El polémico cineasta logró vender un guión titulado ‘Villa cabalga’, que giraba en torno a la figura de Pancho Villa. La película la dirigió Buzz Kulik, director enfrascado normalmente en el campo televisivo que Peckinpah conocía muy bien, pero cuando el personaje central recayó en manos de Yul Brynner, Peckinpah se desentendió totalmente del proyecto. Tras dar clases durante un tiempo en Los Angeles sobre dirección y escritura de guiones para cine y televisión, recibió una oferta de la Warner Brothers para dirigir una película. De esa oferta nació ‘Grupo salvaje’, que se convertiría en su film más famoso y que a día de hoy aún sigue siéndolo. Peckinpah entró en contacto con Dick Hyman por haber producido en Inglaterra ‘La colina’, una excelente película de Sidney Lumet protagonizada por Sean Connery, con la que el director de ‘Duelo en la alta sierra’ quedó asombrado. Hyman le hizo llegar dos guiones, con la esperanza de que los reescribiera y dirigiera.

‘Grupo salvaje’ era uno de ellos —el otro, ‘The Diamond Story’ nunca llegó a filmarse—, y venía firmado por Walon Green a partir de una historia de Roy Sickner, un especialista de cine, viejo amigo de Peckinpah, que terminó trabajando en el film como doble y productor asociado. El trabajo de Green fue retocado por el propio director, como hacía con todos los guiones que no eran suyos, aproximadamente en un 30 % de lo escrito, lo cual generó problemas para que Peckinpah pudiese ser acreditado —se exige al menos un 60% para ello—, cosa que al final pudo ser, logrando el director la única nominación al Oscar que tuvo en su vida, la de mejor guión en la edición de 1970, siendo “robada” por ‘Dos hombres y un destino’ (‘Butch Cassidy and Sundance Kid’, George Roy Hill, 1969), la gran triunfadora de aquel año, otro western imprescindible.

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06 PM | 20 Ene

CONSPIRACION DE SILENCIO

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11 AM | 19 Ene

Hijos de los hombres..?

Children of men. Hijos o niños de los hombres. Título intencionadamente excluyente del género femenino, por algo será, probablemente Alfonso Cuarón así lo quiso, y porque sin duda y sin ánimo de spoiler, el futuro esperanzador de la humanidad tiene nombre de mujer, de niña africana en este caso.

Una película de hace veinte años (2006) que a la vista de hoy apenas tiene nada de ciencia ficción, pues la persecución, encarcelamiento en jaulas, expulsión, maltrato sistemático y muerte de las personas inmigrantes en cualquier parte del mundo, especialmente en la Norteamérica del criminal Trump, superan las imágenes que Cuarón nos muestra en ese Londres xenófobo y violento de 2027.

Hay tanto que decir y mucho que reflexionar ante esta cinta que nos interpela en cada una de las secuencias; desde la cínica, descreída y resignada posición del ex militante revolucionario que encarna Clive Owen, ¿qué harías tú en su situación?, pasando por el ejemplar y magnífico personaje Jasper, que encarna Michael Caine y cuya presencia y acciones me parecen esenciales para entender el discurso de Cuarón en este filme, pues estoy en total desacuerdo con lo que nos comenta el filósofo Zizek que menosprecia y se burla de este viejo hippy cuando lo que yo veo es un hombre íntegro que ha conseguido construir su Arcadia feliz a salvo del violento y criminal mundo exterior, que cuida de su mujer y de quienes requieren auxilio, que cultiva un huerto, con marihuana, si, con la que comercia y consigue salvar vidas. Por lo tanto nada de ingenuo e inútil personaje. Y me parece un acierto emotivo y vibrante, utilizar las canciones de los Rolling (Ruby Tuesday) y el guiño a los Beatles con la marihuana de sabor a fresa strawberry. (Strawberry filds forever). Ambas canciones nos hablan de una evasión vigorosa y consciente, cerrar los ojos para no ver el mal que nos rodea, pero a la vez mantenerlos abiertos para defendernos.
En mi opinión Cuarón localiza la acción del film en Londres como una suerte de justicia poética; quiere que veamos la capital de lo que fue un Gran Imperio, devastada, bombardeada, corroída por la miseria moral y la corrupción. Esa Gran Bretaña que secularmente ha ejercido el dominio absoluto y violento sobre “sus colonias”, apoderándose de los bienes y las riquezas ajenas, saqueando y esclavizando a sus habitantes, robando bienes culturales (magistral la escena del mega rico coleccionista de arte), condecorando caballero a un pirata como Francis Drake, por poner un ejemplo. Pues bien, Londres en 2027 prueba su propia medicina convirtiéndose en una ciudad sin ley, amenazada y destruida por saqueadores de todo pelaje, los mismos musulmanes o pakistaníes a quienes Gran Bretaña sometió en un reciente pasado, tienen ahora en sus manos la “justa” venganza.

Y en lo que se refiere a la metáfora final, el barco “Tomorrow” (“Mañana) tampoco estoy de acuerdo con Zizek cuando habla del desarraigo, de presentar ese barco flotante y viajero como una imagen opuesta a la tierra firme con sus raíces. En absoluto. La imagen del navío, sobre todo en nuestra cultura mediterránea, viene a hablarnos de futuro, de intercambio, de comercio, de conocimiento de otras culturas y otras lenguas. Miles de años de viajes fluviales y marítimos para en ocasiones encontrar otra tierra donde enraizarnos, pero también para regresar a nuestra patria chica. En absoluto es una metáfora del desarraigo sino, más bien al contrario de búsqueda de tierra firme, o de otro mundo mejor que sea posible.

carmen

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